DJINNS

SEYNABOU SONKO

Dicen que Jimmy está poseído por Djinns malvados. Embrujado por un pariente que odia a su madre. Que odiaba a su madre porque hay que morir para que el embrujo funcione. Resultado: Jimmy está poseído por un Djinn súper fuerte y nada nada contento. Me lo dijo abu Pirata. Su trabajo es cazar Djinns malvados, ella es una intermediaria entre el mundo visible y el mundo invisible. Y parece que el de Jimmy está realmente enojado porque a abu Pirata le lleva mucho tiempo deshacerse de él. Creo que en toda su carrera de curandera es la primera vez que se encuentra con un Djinn tan malo.

A veces me pregunto a qué se parece un Djinn. Abu dice que tienen un cuerpo un poco así, que se nos parecen un poco asá, salvo los ojos, salvo los ojos. Tal vez un día llegue a ver uno, pero para eso falta que abu me inicie, aunque solo sea para ver mi propio Djinn y para cuidar a Jimmy, sobre todo para cuidar a Jimmy. 

Al parecer hay Djinns buenos y Djinns malos, Djinns mujeres y Djinns varones, pero el mío estoy segura de que es blanco, blanco como el papel y chico también, por lo menos yo me lo imagino así: doce años con rastas por la cintura, rastas desparejas y no muy limpias. Tiene tal influencia sobre mí este Djinn que la abuela dice que mi iniciación va a ser fortísima, que voy a tener que poner mi racionalidad a un costado porque no estamos solos en el mundo.

De chica trataba de reprimir los gestos de mi Djinn, que iban del simple cruzamiento de piernas hasta leer un libro en lugar de mirar la tele con mi hermana Shango. Cuando estaba con la abuela evitaba cruzar las piernas, cruzar las piernas como una chica blanca, caminar como una blanca, vestirme como una blanca, pensar como una blanca, hablar como una blanca.

En fin, además de eso, además de eso, creo que mi Djinn es más bien bueno, le gustan los libros con imágenes, la crema de castañas y París. Sí, París. No puedo quejarme, vivimos en paz y él sabe desaparecer por un rato, aunque a veces, tengo que confesarles, puede portarse como un maldito. Poco importa bajo qué forma se manifiestan los Djinns, pueden ser unos verdaderos demonios, solo hay que ver el de Jimmy, su Djinn es el rey de los demonios o la reina, porque no sabemos todavía si es él o ella y eso hace que Jimmy, fuera de abu Pirata y yo, no tenga contacto con el mundo exterior. Está encerrado en sí mismo. 

No piensen de verdad no piensen que es por ustedes que repito con frecuencia las mismas palabras, es porque a Jimmy (o a su Djinn, poco importa) hay que repetirle todo y por pasar tanto tiempo con él o con su Djinn se me pegó la manera de hablar (como él o como su Djinn, poco importa) y él lleva puesto siempre un jean sucio porque Jimmy siempre olvida que ya lo usó el día anterior, o tal vez sea su único jean, pero eso solo lo sabré el día en que vea el armario de su casa en el piso de arriba.

Pero desde ya les digo, ese día no va a llegar (no está ni cerca) porque Jimmy no está nunca en su casa, se la pasa caminando por el barrio y cuando se cansa se instala en el viejo cuarto de mi hermana Shango que huele a hachís y a tabaco frío porque él fuma todo el día hachís y tabaco frío que saca de las colillas de cigarrillos que junta de la calle por las noches y, lo juro por el Corán, cuando tengo monedas en los bolsillos de mi jean le paso sesenta centavos para que se compre un cigarrillo en frente en lo del paquistaní, y a veces le digo que vuelva a su casa y él me dice que va a ir a su casa y que no va a volver, pero se olvida y vuelve siempre al día siguiente.

Su memoria funciona como en la película Memento, el thriller norteamericano de Christopher Nolan: es la historia de Leonard Shelby, un tipo amnésico en busca del asesino de su esposa. Para corregir su memoria defectuosa lleva siempre consigo una máquina de fotos y hasta se tatúa dibujos que le recuerdan los hechos fundamentales de su vida de Leonard Shelby.

Todas las mañanas Leonard se despierta en el mismo motel y como se olvida de su propia identidad lo primero que hace es mirarse en el espejo para acordarse que es Leonard Shelby y que busca al asesino de su esposa. Quizás ni siquiera se llama Leonard Shelby, por otro lado. La memoria, el cerebro humano, la película muestra muy bien hasta qué punto son temas complicados porque hay algo de lo que Leonard no se olvida nunca nunca nunca y es que él olvida. La película tiene un giro trágico cuando entendemos que aun cuando encuentre al asesino de su esposa y lo mate va a olvidar que encontró al asesino de su esposa y que lo mató, entonces va a tener que seguir buscando, encontrando y matando hasta el fin de los tiempos. Más que un tipo amnésico Leonard es, de alguna manera, un asesino en serie.

Traducción de Francisco Parra.

Seynabou Sonko es una autora, cantante, intérprete y compositora  (Naboo)  franco-senegalesa, nacida en París. Después de estudiar Letras Modernas con énfasis en la escritura en la Universidad de Québec en Montreal y en la ENSAV la Cambre en Bruselas, actualmente integra la Maestría de Escritura Creativa de la Universidad Paris 8 Saint-Denis y trabaja en su primera novela.

Francisco Parra (Buenos Aires, 1993). Es licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires y estudiante de la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Publicó en 2019 su primer libro de cuentos, La piel infinita (La Docta Ignorancia Editorial).